LA SÁTIRA, SU FUNCIÓN SOCIAL Y LA "PAISANA JACINTA"
Por: Carlos Sandoval Silva
La sátira es utilizada con el objetivo de denunciar una situación negativa y socialmente incómoda; por ello, los personajes dentro de una sátira tienden ser representados exagerando sus características negativas, porque el personaje satirizado no puede ser visto como un ejemplo positivo, ya que carga sobre él todo el malestar y la burla de un autor que, en ese momento, refleja la concepción de un grupo social que desea aislar a otro grupo y toma a individuos representativos para hacerlo.
Al utilizar el humor, la sátira no evade la crítica ni la ejemplificación negativa, por el contrario, hace que se internalice aún más, casi de una manera inconsciente. Por ello, el poder cuando se encuentra instalado asegura su permanencia haciendo que el derrotado, aquel sobre el que se ejerce el poder, se convierta en un VENCIDO, ES DECIR, que psicológicamente sea visto como un ser inferior, sin valores ni cualidades dignas de imitar y utilizan para ello, la sátira, la burla. Y esto es tan real, que en todo el proceso de la lucha de clases, el derrotado siempre ha sido caracterizado de una manera negativa, exagerando sus debilidades y vicios para establecer una barrera social que impida su aceptación y profundicen el sometimiento.[1] Y peor aún su AUTOSOMETIMIENTO.
Ocurre que los grupos sociales representados negativamente en una sátira tienden a reproducir esa conducta, paradójicamente asimilan el insulto como “su” identidad debido a la repetición constante y a la carencia de crítica. Esta asimilación de la identidad producto de una sátira es facilitado por el humor, el chiste, que hace que la ofensa sea menos ofensiva.
Y es que la sátira no es una creación neutral, está nutrida de un objetivo y no es solamente hacer reír. Aquí la risa simplemente es un medio, POR TANTO, no es una forma inofensiva, quizá sea la forma artística que tenga mayor contenido subjetivo que otras. Ahora bien, depende de la posición social que tengamos para analizar si una sátira es negativa o no: Si pertenecemos a los sectores que ejercen el Poder o si somos el que lo recibe, es decir, si somos los representados o los representadores.
(Hilaria Supa pide sacar del aire a La Paisana Jacinta: La parlamentaria exigió una actitud más firme del Ministerio de Cultura y del Ministerio de Educación)
Dentro de este marco, podemos analizar la “Paisana Jacinta”.
La Paisana Jacinta es un personaje hecho por un autor ubicado dentro de los parámetros del Poder. Jorge Benavides no es un crítico de las grandes empresas, ni de las consecuencias negativas de su sistema social, por tanto, su visión pertenece al de los PODEROSOS y sobre esa visión construye un personaje que viene del pueblo, sector social que es sometido por el poder. Es por eso que este personaje es construido exacerbando las características negativas del pueblo campesino, porque es la visión que el poderoso tiene sobre el pueblo campesino. Pudo haber construido un personaje diferente, con rasgos físicos diferentes, pero no. Lo hizo tal y como lo ve un clase mediero con visión burguesa: campesino limosnero, mal oliente, ingenuo al nivel de la brutalidad, sin visión[2]. El hecho que esa representación haya sido ampliamente difundida, es porque no choca con los intereses del Poder, al contrario le son muy útiles porque contribuyen a mantener el orden ideológico establecido hace mucho por los hispanistas y que fue criticado por los indigenistas primero y luego por las diversas tendencias del marxismo. si lo vemos desde el punto de vista social, la difusión de este personaje representa un retroceso respecto a todos los esfuerzos realizados por intelectuales progresistas que buscaban unir a la población popular de la urbe con la del campo y hacer que el pueblo del campo pierda esa visión de vencido que le fue inculcada. Por ello no es curioso que este personaje haya sido creado en la década del noventa, el periodo de grandes retrocesos sociales para el pueblo.
En ese sentido esta sátira hacia el pueblo campesino tiene un sentido político y, aunque lo niegue el autor, Jorge Benavides difunde la visión del vencedor sobre el vencido.
Si la paisana Jacinta representa una visión del vencedor que hunde la dignidad del pueblo, entonces, ¿por qué el pueblo lo acepta? Como mencionamos, al derrotado se le priva de crítica y esta pérdida de crítica hace que su visión sea superficial impidiendo ver todas las relaciones que están detrás de un fenómeno. Esto explica sus respuestas cuando se les pregunta por qué lo ve: “es graciosa” y “hace cosas buenas”. Incluso califica de exagerados a quienes le explican las consecuencias, evidenciando una superficialidad mucho mayor, porque rechaza “analizar”, pensar, reflexionar. No es casual esta actitud es propia de las políticas de sometimiento social de los sectores más oprimidos.
Si Arguedas viviera, sería uno de los principales críticos de La Paisana Jacinta ¿por qué? Porque Arguedas tenía la visión no del vencedor, sino del pueblo y trabajaba para que se conociera “al verdadero indio” y no las caricaturas que mostraban algunos escritores. Mariátegui, Luis E. Valcárcel estarían también en contra por las mismas razones de Arguedas. Definidos por una visión popular, estos intelectuales se oponían a todo aquello que reproduzca en la mente del pueblo la VISIÓN DEL VENCIDO. De igual manera, si nos posicionamos en favor del pueblo nos opondríamos a la “Paisana Jacinta” y a todo tipo de manifestaciones artísticas que incentiven el espíritu de VENCIDO en el campo popular. si, por el contrario, nos definimos por la defensa del Poder, no estaremos en contra de la “paisana Jacinta” ya que simplemente lo veremos como un “programa que dice la verdad, que representa a la gente y les gusta”.
Todo fenómeno social explica algo, tiene una razón de ser más allá del individuo. Esta verdad que han pretendido ocultar, se coloca nuevamente en la coyuntura y es la cuestión de fondo en este debate sobre “La Paisana Jacinta”. Para nosotros no es un simple personaje, es una representación hecha por una visión DEL VENCEDOR que incentiva el ideal de VENCIDO en el sector popular y lo hace de una manera peligrosa: mediante la risa, la comicidad, la sátira.
[1] Los romanos representaban a los bárbaros como seres sucios y analfabetos. Durante el socialismo en China las obras teatrales representaban al burgués y al pequeño burgués como alguien tímido y cobarde. En la década del cincuenta salió una forma teatral llamado el Minstrel en el que actores blancos representaban al NEGRO de una forma grotesca, haciendo ridiculeces sin sentido.
[2] En la década del setenta del siglo pasado México representó al campesino en las películas y series. "La India María" era la mujer del campo que visitaba la ciudad y resolvía problemas sin dejar sus costumbres, pero la visión hacia esta mujer campesina era positiva. Aquí la sátira no era para la mujer campesina, sino para la sociedad urbana, aquella llevada por el consumismo y la alienación.
Facebook: Movimiento Popular Qatarisum

No hay comentarios:
Publicar un comentario